Es que ya no se trata de robar disimuladamente, o de ejercer alguna influencia que favorezca a los amigos, o enchufar a un pariente en un cargo. Es que esto ya no parece una nación. Esto parece un buffet libre: aquí cada cual se sirve lo que quiere, delante de todos...

Conversación mantenida con Ki de camino a un centro comercial, acerca de la famosa trama de corrupción del PP. Lo triste es que no importa el partido, lo que importa es a cuánto poder tiene acceso ese partido. Porque no importan los partidos, lo que importa son las personas; y está claro que si todas las que llegan alto acaban corruptas, o dejando la política, es por algo.

ACTUALIZACIÓN. Antes de que me empiece a llegar gente a inflarme a galletazos por decir que me meto con un partido o con otro o que no entiendo de política... que sepáis que sé defenderme: